CARTA.
Domingo 19 de junio del 2016.
Mérida, Yucatán, México.
Apreciado
profesor.
Recibe un
recibe un caribeño saludo desde el cálido sureste de nuestro país, me dirijo a
ti para compartir unas reflexiones sobre ser buen maestr@.
Ya en el crepúsculo
de mi labor docente me doy cuenta de lo hermoso que ha sido recorrer el sendero
de las aulas, he descubierto que esta profesión, uno es aprendiz de su propia
enseñanza. Humildemente te quiero compartir mi visión que es más empírica que
teórica.
Un buen
educador es el que día a día va con regocijo a impartir sus clases que ha
preparado con anticipación, con estrategias didácticas que emocionarán al niño
y le harán sentir la alegría de aprender, de jugar con las matemáticas y sus
números, de romper los enteros para hacerlos fracciones, de hacer la palabra
poesía y leyenda, de satisfacer su curiosidad con las ciencias y poner en
práctica su formación cívica y ética en su convivencia con sus compañeros.
El mejor
maestro no es el que llena más papales para alagar a las autoridades, sino el
que cumple con responsabilidad su tarea educativa y llena, pero de
oportunidades de nuevos aprendizajes, para guiarlos hacia la sociedad del
conocimiento, despierta en sus alumnos el pensamiento crítico, reflexivo y
creativo, las tareas son siempre desafiantes y significativas, les enseña a no
tener miedo a equivocarse y aprender de sus errores, en donde la evaluación y
el examen no son ejercicios que temer, sino solo son un escalón para resolver y
percibir que tan alto hemos llegado.
El buen
profesor es amable con todo mundo, sabe llevarse con las familias de sus
alumnos y dar el buen consejo, es cabal respetuoso de las norma y leyes e
incansable colaborador con sus compañeros y autoridades, paladín de la justicia
y libertad.
Los buenos maestros tienen
metas altas para todos sus discípulos. Ellos esperan que todos logren ser
exitosos en su salón y en la vida, y no se dan por vencido con los alumnos que
van atrasados porque ellos son el reflejo de su trabajo.
Planifican las lecciones con una idea clara de
lo que van a enseñar, cuáles son las tareas y cuáles son las reglas para
calificar. Las tareas están diseñadas con metas de aprendizaje y les dan a los
alumnos amplia oportunidad de practicar lo que han aprendido. El maestro es
consistente en su forma de calificar y regresa las tareas corregidas a tiempo.
Los buenos
maestros motivan a sus estudiantes y les enseñan diferentes perspectivas.
Quisiera darte más consejos, mi
novel profesor, pero se me ha agotado la tinta y el papel, quedaré pendiente…. y espera mi próxima misiva.
Bueno me
despido con afecto, y deseo que tomes en cuenta mis consejos, un saludo de mi
parte y hasta pronto.
Hebert Angel Martinez Briseño
P.D. 1 “Un profesor es el que te
enseña,
un maestro
es del que aprendes”
P.D. 2 ¿Qué me gustaría que
cambie? Que la evaluación no sea tan punitiva y se acabe la violencia contra el
magisterio y a nuestro gremio llegue la paz J.
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