RECUENTO BREVE DE MI
LABOR COMO DOCENTE
PROFESOR: HEBERT
ANGEL MARTINEZ BRISEÑO
He sido
profesor rural de educación primaria desde hace 38 años una actividad que me ha
llenado de pasión y vocación por la enseñanza de muchos niños a través de todos
estos años de servicio docente, actualmente tengo 57 años de edad y mi origen
es muy humilde de pobreza y carencias, mi infancia y adolescencia transcurrió en un
típico pueblo de Yucatán llamado Ticul, por allí de los años 80 mi madre no
tenía posibilidad de costearme una carrera profesional por lo que no había muchas opciones o ser obrero en alguna zapatería
de mi pueblo o buscar estudiar en
una escuela pública que pudiera brindarme la posibilidad de obtener una
profesión digna. Fue la escuela Normal
Rural “Justo Sierra Méndez” de Hecelchakan, Campeche que me dio la oportunidad
de ser profesor estudiando internado durante cuatro años en donde encontré mi vocación
por el magisterio.
Al finalizar
mis estudios y alcanzar la titulación quedé muy agradecido por la gracia de haber
recibido educación gratuita, y tome el firme compromiso de dar lo mejor de mí
por la niñez de los pueblos por donde ejerza esta bella labor educativa.
Como todo
normalista rural de aquella época sabíamos que nos iban a mandar donde la patria
nos necesitara y sucedió la predicción al ser enviado al bello estado de Veracruz para iniciar
como docente. Mi despacho como ya lo esperaba, me consignaba a una pequeña
ranchería perdida entre los cañaverales de la cuenca del Papaloapan una pequeña
comunidad de casas dispersas y cruzadas con arroyos de cristalinas aguas
afluentes del gran río Papaloapan, estuve tres años trabajando en tres
comunidades diferentes como director comisionado, en algunas ni la energía
eléctrica llegaba y si había que caminar muchas horas para llegar al comunidad desde la última parada del
camión.
Algo que
recuerdo que además de llevar la enseñanza, fue que introdujimos el deporte del
fútbol, deporte desconocido entre los jóvenes
y niños de esas comunidades, aprendieron
con gran entusiasmados patear un balón para tirar un gol en la portería y
después de algún tiempo ya teníamos pequeños torneos de este apasionante
deporte que inclusive llegaba la selección de futbol de los maestros de la zona
escolar para participar en torneos
amistosos que al término del juego se
armaba una gran fiesta de convivencia y alegría.
En mi tercer año de servicio por aquellas tierras jarochas recuerdo que en las tardes libres los niños me iban a visitar para que les contara historias y cuentos y en una de esas se me ocurre sacar una caja con un tablero de ajedrez, juguete que les llamo la atención tuvieron curiosidad de saber cómo se jugaba ese pasatiempo y pronto varios niños de segundo grado a sexto lo aprendieron y realizaban ya jugadas magistrales aplicando sus estrategias propias e inteligencia, se volvieron fanáticos a este juego de conocimiento y juicio al grado que ya se me dificultaba ganarles, los niños se volvieron maestros del ajedrez ya que no tenían otra distracción, en la comunidad no existía la televisión. A sugerencia de unos compañeros maestros de la cabecera de Tierra Blanca, Veracruz los inscribimos tímidamente a un torneo de ajedrez que se realizaría en los bajos del palacio municipal, teniendo la suerte que varios niños quedaran finalistas en algunas categorías. Sorprendentemente un alumnito de segundo grado era muy hábil y destacado que decidido pidió jugar con el maestro organizador, hábil ajedrecista, a todos nos dio risa que pasó grandes apuros para derrotar a este pequeño alumno de 8 años que solo me acuerdo que con cariño en la comunidad le apodaban Chilín, la manifiesta participación de mis alumnos fue destacada en un noticiero de la radio en donde la comunidad se enteró de las proezas de sus niños.
Por
situaciones del destino solicite mi cambio de adscripción a Ciudad de México,
asignando mi plaza a zonas limítrofes entre el Estado de México y el entones
D.F. Me acuerdo que trabaje en la zona de Coyotepec, en
ciudades perdidas y marginadas del estado de México, mi labor docente pese a
las condiciones socioeconómicas tuvo
frutos en esas humildes escuelas polvorientas y llenas de moscas y olores
fétidos ya que muy cerca pasaba un gran canal de aguas residuales. Siempre por
mi desempeño me asignaban grupos de quinto grado y sexto, y en una ocasión
hicimos lo imposible, con un niño muy inteligente llamado Pablo ganamos para
sorpresa a las mejores escuelas de la cabecera municipal las olimpiadas del
conocimiento, hecho que nunca había ocurrido en la historia de aquella
escuelita pentadocente.
Después de tres años de estar en
el centro del país, me salió la oportunidad de retornar a mi bello y querido
estado de Yucatán. Llegado aquí me mandaron a trabajar a la remota población de
Dzonot Carretero, donde nos ganamos el aprecio de los niños y padres de
familia, por las evidencias que sus niños aprendían conmigo diversos
conocimientos de las ciencias y las matemáticas, luego de un curso escolar me
pase a Loche, seguidamente a Cantamayec,
Mayapan, Tekit, Maní y Dzán, siempre dejando huella y pasión y aprecio por los
niños, a cada paso por estas escuelas los padres y niños me decían que no me
fuera de su escuela y a veces hasta a mí me salía las lágrimas por quitarme
porque me encariñaba rápidamente con la comunidad.
El motivo de mis cambios es que siempre anhelaba
estar más cerca de mi familia e hijos que radicaban en Ticul. Tengo muchos
recuerdos bonitos de todas esta comunidades siempre me trataron bien, nunca
faltaba que me obsequiaban costales de naranjas dulce, mandarinas, toronjas y más
frutos, y por eso siempre agradecido con estos niños siempre procuraba
organizar excursiones para conocer su herencia histórica ancestral, llevándolos
a las zonas arqueológicas cercanas, como Uxmal, ruta Puc y en una ocasión hasta
conseguimos entradas gratis al parque temático de X’caret lugar en donde los
niños se maravillaron con todo lo que observaron en ese mágico parque.
Algo que recuerdo
es haber sembrado la semilla de la conciencia ecológica en Maní, pueblo mágico
e histórico, les inculqué el respeto por
nuestros cenotes y cuevas, el cuidado del medio ambiente, en varias ocasiones fuimos
con los alumnos del quinto grado y sexto los cuales estaban a mi cargo a recoger
la basura en la pequeña gruta que se encuentra en la comunidad dejando letreros
de no contaminar, estoy seguro que esta actividad dejo huella en la mente de
los niños para cuidar estos espacios naturales llenos de fascinantes leyendas.
Al paso de
casi 20 años recorriendo las poblaciones rurales de Yucatán por cuestiones de
la vida decidí venir a radicar a Mérida pasando por Komchen, hasta que llegue a
la actual escuela Felipe Carrillo Puerto quien le tengo mucho cariño, teniendo
el orgullo de 12 años trabajando aquí en esta colonia de la Juan B. Sosa, en
donde he tenido la satisfacción de ver crecer y prosperar a muchos niños hasta
alcanzar muchos de ellos el nivel profesional.
En esta
ilustre escuela he logrado humildemente ver buenos resultados gracias a la
motivación de los niños y apoyo de los padres de familia a pesar de las tantas carencias ya que en su mayoría de la comunidad del barrio son de escasos recurso económicos.
En el tiempo
de mi práctica docente en esta escuela, me ha llenado de satisfacción haber alcanzado
algunos humildes logros con los niños y niñas ocupando con un grupo de sexto
grado un lugar destacado en las olimpiadas del conocimiento a nivel zona.
Afortunadamente
mis directores y directora actual han tomado mi consejo de darme la oportunidad
de trabajar un ciclo con los alumnos quinto y sexto grado, lo que me ha
permitido ver el logro de mi proyecto educativo.
En tres
ocasiones con mis alumnos hemos ganado las olimpiadas de las matemáticas, con
el alumno Mozart hasta la fase de sector y con las alumnas Flor y Angélica a la
fase estatal. Otro gran logro es haber ganado un incentivo económico con un
grupo de quinto grado en la prueba enlace que se aplicaba hace años. También
por el buen desempeño académico y destacado del grupo fuimos invitados a un
concurso en la televisión “Saber para Ganar” del canal Comunique Yucatán, en
donde tuvimos una participación destacada y luego de ser punteros en el primer
lugar por una distracción del equipo se nos fue el primer
lugar, bueno así son los juegos.
También me llena de satisfacción haber leído
en un periódico local en una entrevista a alumnos de preparatoria, en una de
tantas preguntas hechas a los alumnos “que mencionaran quien ha sido su mejor
maestro” y tuve la fortuna de haber sido nombrado por uno de ellos, con gran alegría
leí mi nombre en la nota periodística.
Otro
reconocimiento que me llena de alegría también fue a propuesta y votación de
varios padres de familia, fui entrevistado y puesto en el cuadro de honor en un
noticiero de la televisión.
Tampoco olvido un grupo de sexto grado que
egreso de la escuela al cual le tuve mucho afecto y aprecio. En la clausura
padres y alumnos al final de la ceremonia como sorpresa tenían preparado un número
especial del programa, en donde de manera muy emotiva me dedicaron unas bonitas
palabras de agradecimiento y fui objeto de la entrega de un bello reconocimiento
con un mensaje que ellos sintieron que les transmití en los dos años que les di
clases.
Me sentí
identificado con ese hermoso mensaje que los propios niños y niñas escribieron
entre todos. Este breve escrito impreso en una pequeña placa de acrílico describe
tal por cual mi estilo de ser maestro hasta el último día de mis labores:
SERÉ SIEMPRE ESE MAESTRO RURAL FORÁNEO QUE SE
ENTREGA CON PASIÓN A LA EDUCACIÓN DE NUESTROS NIÑOS Y NIÑAS.
Mérida, Yucatán a 17 de
octubre de 2022

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