Tuesday, November 29, 2022

MI AUTOBIOGRAFIA COMO PROFESOR RURAL

 

RECUENTO BREVE DE MI LABOR COMO DOCENTE

PROFESOR: HEBERT ANGEL MARTINEZ BRISEÑO

 

 

He sido profesor rural de educación primaria desde hace 38 años una actividad que me ha llenado de pasión y vocación por la enseñanza de muchos niños a través de todos estos años de servicio docente, actualmente tengo 57 años de edad y mi origen es muy humilde de pobreza y carencias,  mi infancia y adolescencia transcurrió en un típico pueblo de Yucatán llamado Ticul, por allí de los años 80 mi madre no tenía posibilidad de costearme una carrera profesional por lo que no había muchas opciones o ser obrero en alguna zapatería de mi pueblo o buscar estudiar en una escuela pública que pudiera brindarme la posibilidad de obtener una profesión digna. Fue la   escuela Normal Rural “Justo Sierra Méndez” de Hecelchakan, Campeche que me dio la oportunidad de ser profesor estudiando internado durante cuatro años en donde encontré mi vocación por el magisterio.

Al finalizar mis estudios y alcanzar la titulación quedé muy agradecido por la gracia de haber recibido educación gratuita, y tome el firme compromiso de dar lo mejor de mí por la niñez de los pueblos por donde ejerza esta bella labor educativa.

Como todo normalista rural de aquella época sabíamos que nos iban a mandar donde la patria nos necesitara y sucedió la predicción al ser enviado al bello estado de Veracruz para iniciar como docente. Mi despacho como ya lo esperaba, me consignaba a una pequeña ranchería perdida entre los cañaverales de la cuenca del Papaloapan una pequeña comunidad  de casas dispersas  y cruzadas con arroyos de cristalinas aguas afluentes del gran río Papaloapan, estuve tres años trabajando en tres comunidades diferentes como director comisionado, en algunas ni la energía eléctrica llegaba y si había que caminar muchas horas para llegar  al comunidad desde la última parada del camión.

Algo que recuerdo que además de llevar la enseñanza, fue que introdujimos el deporte del fútbol, deporte desconocido entre los jóvenes  y niños  de esas comunidades, aprendieron con gran entusiasmados patear un balón para tirar un gol en la portería y después de algún tiempo ya teníamos pequeños torneos de este apasionante deporte que inclusive llegaba la  selección de futbol de los maestros de la zona escolar  para participar en torneos amistosos que al término del juego  se armaba una gran fiesta de convivencia y alegría.  

 En mi tercer año de servicio por aquellas tierras jarochas recuerdo que en las tardes libres los niños me iban a visitar para que les contara historias y cuentos y en una de esas se me ocurre sacar una caja con un tablero de ajedrez, juguete que les llamo la atención tuvieron curiosidad de saber cómo se jugaba ese pasatiempo  y pronto varios niños de segundo grado a sexto lo aprendieron y realizaban ya jugadas magistrales aplicando sus estrategias propias e inteligencia, se volvieron fanáticos a este juego de conocimiento y juicio al grado que ya se me dificultaba ganarles, los niños se volvieron maestros del ajedrez ya que no tenían otra distracción, en la comunidad no existía la televisión. A sugerencia de unos compañeros maestros de la cabecera de Tierra Blanca, Veracruz los inscribimos tímidamente a un torneo de ajedrez que se realizaría en los bajos del palacio municipal, teniendo la suerte que varios niños quedaran finalistas en algunas categorías. Sorprendentemente un alumnito de segundo grado era muy hábil y destacado que decidido pidió jugar con el maestro organizador, hábil ajedrecista, a todos nos dio risa que pasó grandes apuros para derrotar a este pequeño alumno de 8 años que solo me acuerdo que con cariño en la comunidad le apodaban Chilín, la manifiesta participación de mis alumnos fue destacada en un noticiero de la radio en donde la comunidad se enteró de las proezas de sus niños.

Por situaciones del destino solicite mi cambio de adscripción a Ciudad de México, asignando mi plaza a zonas limítrofes entre el Estado de México y el entones D.F.  Me acuerdo  que trabaje en la zona de Coyotepec, en ciudades perdidas y marginadas del estado de México, mi labor docente pese a las condiciones socioeconómicas  tuvo frutos en esas humildes escuelas polvorientas y llenas de moscas y olores fétidos ya que muy cerca pasaba un gran canal de aguas residuales. Siempre por mi desempeño me asignaban grupos de quinto grado y sexto, y en una ocasión hicimos lo imposible, con un niño muy inteligente llamado Pablo ganamos para sorpresa a las mejores escuelas de la cabecera municipal las olimpiadas del conocimiento, hecho que nunca había ocurrido en la historia de aquella escuelita pentadocente.

Después de tres años de estar en el centro del país, me salió la oportunidad de retornar a mi bello y querido estado de Yucatán. Llegado aquí me mandaron a trabajar a la remota población de Dzonot Carretero, donde nos ganamos el aprecio de los niños y padres de familia, por las evidencias que sus niños aprendían conmigo diversos conocimientos de las ciencias y las matemáticas, luego de un curso escolar me pase a Loche, seguidamente  a Cantamayec, Mayapan, Tekit, Maní y Dzán, siempre dejando huella y pasión y aprecio por los niños, a cada paso por estas escuelas los padres y niños me decían que no me fuera de su escuela y a veces hasta a mí me salía las lágrimas por quitarme porque me encariñaba rápidamente con la comunidad.

 El motivo de mis cambios es que siempre anhelaba estar más cerca de mi familia e hijos que radicaban en Ticul. Tengo muchos recuerdos bonitos de todas esta comunidades siempre me trataron bien, nunca faltaba que me obsequiaban costales de naranjas dulce, mandarinas, toronjas y más frutos, y por eso siempre agradecido con estos niños siempre procuraba organizar excursiones para conocer su herencia histórica ancestral, llevándolos a las zonas arqueológicas cercanas, como Uxmal, ruta Puc y en una ocasión hasta conseguimos entradas gratis al parque temático de X’caret lugar en donde los niños se maravillaron con todo lo que observaron en ese mágico parque.

Algo que recuerdo es haber sembrado la semilla de la conciencia ecológica en Maní, pueblo mágico e histórico, les inculqué   el respeto por nuestros cenotes y cuevas, el cuidado del medio ambiente, en varias ocasiones fuimos con los alumnos del quinto grado y sexto los cuales estaban a mi cargo a recoger la basura en la pequeña gruta que se encuentra en la comunidad dejando letreros de no contaminar, estoy seguro que esta actividad dejo huella en la mente de los niños para cuidar estos espacios naturales llenos de fascinantes  leyendas.

Al paso de casi 20 años recorriendo las poblaciones rurales de Yucatán por cuestiones de la vida decidí venir a radicar a Mérida pasando por Komchen, hasta que llegue a la actual escuela Felipe Carrillo Puerto quien le tengo mucho cariño, teniendo el orgullo de 12 años trabajando aquí en esta colonia de la Juan B. Sosa, en donde he tenido la satisfacción de ver crecer y prosperar a muchos niños hasta alcanzar muchos de ellos el nivel profesional.

En esta ilustre escuela he logrado humildemente ver buenos resultados gracias a la motivación de los niños y apoyo de los padres de familia a pesar de las tantas  carencias ya que en su mayoría de   la comunidad del barrio son de escasos recurso económicos.

En el tiempo de mi práctica docente en esta escuela, me ha llenado de satisfacción haber alcanzado algunos humildes logros con los niños y niñas ocupando con un grupo de sexto grado un lugar destacado en las olimpiadas del conocimiento a nivel zona.

Afortunadamente mis directores y directora actual han tomado mi consejo de darme la oportunidad de trabajar un ciclo con los alumnos quinto y sexto grado, lo que me ha permitido ver el logro de mi proyecto educativo.

En tres ocasiones con mis alumnos hemos ganado las olimpiadas de las matemáticas, con el alumno Mozart hasta la fase de sector y con las alumnas Flor y Angélica a la fase estatal. Otro gran logro es haber ganado un incentivo económico con un grupo de quinto grado en la prueba enlace que se aplicaba hace años. También por el buen desempeño académico y destacado del grupo fuimos invitados a un concurso en la televisión “Saber para Ganar” del canal Comunique Yucatán, en donde tuvimos una participación destacada y luego de ser punteros en el primer lugar por una distracción del equipo se nos fue el primer lugar, bueno así son los juegos.

 También me llena de satisfacción haber leído en un periódico local en una entrevista a alumnos de preparatoria, en una de tantas preguntas hechas a los alumnos “que mencionaran quien ha sido su mejor maestro” y tuve la fortuna de haber sido nombrado por uno de ellos, con gran alegría leí mi nombre en la nota periodística.

Otro reconocimiento que me llena de alegría también fue a propuesta y votación de varios padres de familia, fui entrevistado y puesto en el cuadro de honor en un noticiero de la televisión.

 Tampoco olvido un grupo de sexto grado que egreso de la escuela al cual le tuve mucho afecto y aprecio. En la clausura padres y alumnos al final de la ceremonia como sorpresa tenían preparado un número especial del programa, en donde de manera muy emotiva me dedicaron unas bonitas palabras de agradecimiento y fui objeto de la entrega de un bello reconocimiento con un mensaje que ellos sintieron que les transmití en los dos años que les di clases.

Me sentí identificado con ese hermoso mensaje que los propios niños y niñas escribieron entre todos. Este breve escrito impreso en una pequeña placa de acrílico describe tal por cual mi estilo de ser maestro hasta el último día de mis labores:

 SERÉ SIEMPRE ESE MAESTRO RURAL FORÁNEO QUE SE ENTREGA CON PASIÓN A LA EDUCACIÓN DE NUESTROS NIÑOS Y NIÑAS.

 

 

 

 

 



 

 

 


Mérida, Yucatán a 17 de octubre de 2022